22 dic. 2011























Luis Camnitzer intervenido en NAVIDAD



4 comentarios:

David dijo...

Pues sí...He llegado tarde a la anterior entrada, pero no a esta... Aunque me gusta más la anterior (mira que es rara esta, ¿no?)
¡FELICES FIESTAS!

virgi dijo...

¿Un vudú navideño?
Besitos, MBI.

gus dijo...

Uffffffffffff
Vya postalita de navidad nos has dejado! Se me pone como escarpias hasta el flequillo de la primera comunión! FELIZ NAVIDAD, eso.

ZenyZero dijo...

El 29 de diciembre de 1890 fueron asesinados ciento treinta y cinco indios Lakota en Wounded Knee, además de veinticinco soldados. Entre los muertos se contaban sesenta y dos niños y mujeres. El Séptimo de Caballería del ejército de la Unión, mandado por el General Miles llevaba orden de desarmar a los rebeldes lakota y escoltar a la población indígena hasta su reserva en Nebraska, muy lejos. La brutal masacre comenzó por una estúpida riña entre un soldado y un indígena, seguramente adolescentes ambos. Un disparo siguió a otro y la ametralladora de un grupo de asalto auxiliar que acompañaba al regimiento abatió a, prácticamente, toda la población del campamento. Big Foot, jefe lakota, yace muerto sobre la nieve. Fue fotografiado y lo estoy viendo ahora. Ni él ni su pueblo sabían lo que era la navidad. Tenían su religión, su lengua, sus leyes, sus costumbres y sus tierras. Toda la herencia de sus ancestros arrebatada en apenas ciento y cincuenta años de ocupación colonial. Todo un continente expoliado por la codicia de una civilización hipócrita. Cuatrocientos años desde que el hombre blanco pisara aquella tierra fueron suficientes para acabar con milenios de civilización indígena. Desde 1492 hasta 1890 nos cubrimos de gloria.

El regimiento del general Miles había pasado la navidad bajo un temporal de nieve. La mayoría de los soldados estaban acostumbrados a las difíciles condiciones del clima continental del medio oeste americano. Eran hombres duros, hacía mucho frío y, aunque sabían que era navidad, tampoco para ellos sería una fecha tan señalada como ahora podemos imaginar. Para la mayoría de ellos aquel 25 de diciembre era un día como otro cualquiera y lo único importante era la misión que tenían encomendada. Eso y regresar a casa sanos y a salvo. Además, solamente unos días antes, el 15 de diciembre, Toro Sentado (Sitting Bull) había sido asesinado también en su reserva, lo que representaba una victoria halagüeña para el regimiento. Pero cuatro días después, veinticinco soldados fueron enterrados en Wounded Knee con una cruz de madera en su tumba. Los indios lakota fueron inhumados en una fosa común. La Nación India les rendiría homenaje muchos años más tarde, en 1973.

La Navidad herida. Sí. No importa cuál sea la forma. Somos quienes somos y los muertos son nuestros muertos, unos y otros, el soldado y el indígena. Y un día de diciembre, frío y oscuro, puede ser un día cualquiera. Un buen día para vivir, para celebrar el nacimiento de un hombre que revolucionó el mundo con sus palabras, pero que no supimos transmitir, o un buen día para morir. También para morir.

Curemos nuestras heridas y curemos la Navidad.

Te deseo felices fiestas y lo mejor para ti en cada día del año que nos viene.

Un abrazo
Chuff!!