Las ventanas de las librerías,
se ven siempre desde dentro
Si miramos por las ventanas, y vemos pasar a la gente, sentimos el poder, de esa calma y sosiego que proporciona tener un libro entre las manos, y estar a salvo de todo lo demás.
"En aquellos días -escribe Hemingway en París era una fiesta- no había dinero para comprar libros. Yo los tomaba prestados de Shakespeare and Company, que era la biblioteca circulante y librería de Sylvia Beach, en el 12 de la rue de l´Odeon. En una calle que el viento frío barría, era un lugar caldeado y alegre, con una gran estufa en invierno, mesas y estantes de libros (...) y en las paredes fotos de escritores tanto muertos como vivos. Las fotos parecían todas instantáneas e incluso los escritores muertos parecían estar realmente en vida".

