21 abr. 2008



Dos fotógrafas




Foto: F.Beckers





Florian Beckers, Dusseldorf, alemania. 1971

"Mi trabajo se basa en imágenes fotográficas que emergen de la oscuridad y desaparecen en ella otra vez.
Como encadenamientos de la asociación, las fotografías se conectan juntas. Hay una extensión de las escenas de la vida, escenas de la noche, espacios emocionales... Algo aparece en las roturas que evoca preguntas y exige la reacción en la cara del observador". Florian Beckers.







"Mi obra es la construcción de lo que se tapa: una generación afónica, silenciada, opacada por la angustia. Registro ese instante eterno antes del despertar o del yacer para siempre. Vidas dormidas, sueños suicidas, existencias en suspenso, que a partir de la estatización se realzan y perduran". Florence Vaisberg



Foto: Florence Vaisberg



Ellas no se conocen,
no se han visto,
son de dos continentes diferentes,
de dos lenguas distintas
y

sin embargo...




5 comentarios:

ybris dijo...

El arte a veces coincide en sus manifestaciones a pesar de distancias y puntos diferentes de vista.

Magníficas fotos.

Tomás dijo...

La double vie de Véronique...

Prácticamente todo se ha dicho ya, aunque resulta más práctico cerrar los ojos. Mejor escapar de la angustia de las influencias. Vivir. Allá ellos con su inmortalidad.

Tomás

MBI dijo...

Exacto Tomás, tb somos hijos de un tiempo que nos "conecta"

Danann dijo...

Me alegra haber encontrado tu rincón, no conocía a ninguna de las dos (asignatura pendiente ir supliendo gran parte de mi analfabetismo visual si quiero ser buen fotógrafo) y me han gustado mucho ambas. En especial Florian, he sentido sus imágenes más afines.

Gracias por hacérmela conocer.

Tesa dijo...

Seguí la huella que dejaste en mis moreras para encontrarte. He estado curioseando por aquí y te dejo un comentario en este lugar por varias razones que me gustan.

Hacía “predicciones” usando los coches y sus colores. Era un secreto, por infantil e irracional, hasta que vi que la protagonista de una película francesa hacía lo mismo. Me sobresaltó y me sorprendió que algo que yo creía único y que nunca había compartido lo conociera alguien más.

Me encanta fotografiar árboles, pero desnudos, sin hojas, y objetos aislados en medio de paisajes amplios. Siempre bromeaba con lo que diría un psicoanalista de eso. Y fue otra peli la que me puso sobre la pista.

Una fotógrafo con mis mismos gustos. El diagnóstico: ama la soledad y lo sobrio. No le gusta lo recargado, ni los engaños ni ocultarse o fingir lo que no siente. “touchée”

Besos, MBI