18 oct. 2010

Ventanas con nombre










Si Nietzsche tiene razón en que avergonzar a un hombre es matarlo,
entonces toda tentativa honrada de autobiografía
será un acto de autodestrucción.

Camus

14 comentarios:

marcela dijo...

A veces los sabios tienen razón, pero la literatura y el arte pueden avergonzar a los que se merecen.

Te dejé una ventana hace unos días. Besos

mariajesusparadela dijo...

Normalmente las autobiografías nos ponen bien y por tanto no serían un suicidio.
Pero, ah, las que escriben otros...

Dr.Mikel dijo...

Yo es que me confieso todos los viernes o visperas de fiesta.

Isabel de León dijo...

Si las biografias contaran muxas verdades...pues si, nos matarian ;D
jajajaja

Saluditos de la chica con verdades chistosas.

Natàlia Tàrraco dijo...

Ni hablar de autobiografías ¿qué les importa lo mío a los demás y encima contado por mí misma? a inventar mentiras, ficciones, cuentos...
Besitos

David dijo...

La frase de Camus es tremenda. Pero bueno, nunca suelen ser honradas, porque lo que ocurrió fue lo que recordamos, no lo que ocurrió, y siempre buscamos excusas para disculpar lo que pudimos haber hecho o dejado de hacer.
Un saludo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Tremenda frase de Albert Camus, categórica, como una guillotina que cae sobre la cabeza.

En cualquier caso, esas ventanas también cuentan y no hacen daño, sino que reflejan una hermosa realidad.

Javier dijo...

… pero si avergonzar a un hombre sólo fuese herirlo, entonces reflejar tal acontecimiento en un papel bien pudiera ser sólo la muestra gráfica de un proceso vital de cicatrización...

La Parada Poética dijo...

Un placer esta visita

Bellaluna dijo...

En realidad suele ser vanidad, ¿no?, y lo que creemos que nos fortalece termina por envilecernos.

Gracias,

L.

pilar mandl dijo...

...Matarlo un poco al menos.

¿Y el arcón con los recuerdos?

elintimistasecreto dijo...

Bonito jardín.

NoSurrender dijo...

Bueno, pero las autobiografías son las más falsas de las versiones...

Besos!

NáN dijo...

Creo mauajesus que de eso se trata, de la vergüenza ajena que das cuando te pones bien. Y propia, mucha vergïenza propia.