Descansar ...
no tardaré en volver
Foto: MBI
"... me iba al cine. Para mí ir al cine siempre es un acontecimiento.
Me gusta sentarme delante, llenarme la vista de lo que hay en la pantalla, que nada me distraiga del momento. Y me encantaría que el momento durase siempre. No sabría decir lo feliz que me hace ver lo que pasa allá arriba, ampliado. Diría "más grande que la realidad", pero nunca he entendido la expresión. ¿Qué es más grande que la realidad?. Estar sentado en primera fila mirando la cara de una chica bonita, de dos pisos de altura, y sentir en las piernas las vibraciones de su voz, es percibir la realidad en toda su extensión.
Soy un hombre que quiso ser tan grande como la realidad.
Un día estaba mirando por la ventana. Puede que estuviera contemplando el cielo. Pon a alguien delante de una ventana, aunque sea un imbécil, y tendrás a un Spinoza.
Miraba por la ventana. Veía cómo el otoño se hacía invierno. Y el invierno, primavera.
Mi madre nunca dejó de amar a mi padre.
El tio Julían me dijo un día que el escultor y pintor Alberto Giacometti decía que, a veces, para pintar sólo una cabeza has de renunciar a toda la figura. Para pintar una hoja has de sacrificar todo el paisaje. Al principio, puede parecer que estas limitándote pero luego te das cuenta de que, si captas un centímetro de algo, tienes más probalidades de percibir cierto sentido del universo que si pretendieras abarcar todo el firmamento.
Mi madre no eligió una cabeza ni una hoja. Ella eligió a mi padre y, para preservar cierto sentido, sacrificó el mundo."
Son retazos del libro que leo: Nicole Krauss "La historia del amor" .Salamandra.